La Casa Blanca publicó este jueves un informe titulado «La Gran Estafa del Transbordo». El documento acusa a China de ocultar el origen real de sus exportaciones. Lo hace enviando mercancías a través de más de 40 países antes de que lleguen a Estados Unidos.
El mecanismo es simple. Los productos chinos pasan por terceros países con aranceles más bajos. Allí reciben modificaciones menores: costura, etiquetado, embalaje, inspección. Luego salen con documentación del país de tránsito. Así evitan los gravámenes que Washington impone a China.
Las cifras del informe son contundentes. El volumen anual de mercancías transbordadas oscila entre los 40,000 y los 303,000 millones de dólares. En un «escenario central» de 75,000 millones, Estados Unidos pierde entre 19,000 y 26,000 millones en ingresos federales. También calcula unos 450,000 empleos destruidos y una reducción del PIB de entre 113,000 y 150,000 millones de dólares.
Entre los puntos de tránsito, el informe señala a México y Canadá. También a varios países del Sudeste Asiático. Camboya aparece como «microcentro de producción»: insumos chinos reciben allí acabados mínimos y salen con documentación camboyana. Malasia figura como «puerta de enlace marítima» para reexportar con nueva documentación.
Vietnam también está en el mapa. Analistas lo llaman «la fábrica de China» por la deslocalización que recibe del gigante asiático. Trump le fijó aranceles del 20 % y advirtió que se duplicarían si se detectaba transbordo.
El informe llega antes de una reunión prevista entre Trump y el presidente chino Xi Jinping en septiembre en Estados Unidos. La cumbre de mayo en Pekín dejó una tregua comercial pactada en octubre en Corea del Sur. Pero el pulso comercial y tecnológico sigue siendo el principal escollo bilateral.
Que no te lo cuenten. Esto no es una disputa técnica de aduanas. Es una operación sistemática para vaciar las arcas federales y destruir empleo industrial. Cada dólar que Beijing cuela por un puerto camboyano o malayo es un dólar que el contribuyente estadounidense no recupera. La burocracia del libre comercio multilateral lleva décadas mirando hacia otro lado. Trump impuso aranceles para forzar acuerdos. El informe de esta semana dice por qué eso no bastó solo. El relato de que China juega limpio se cayó solo, con cifras y nombres de país.



